Asturias, país de viejos. Lo dicen todos los estudios estadísticos. “¿Es tan grave, doctor?”, preguntaría el enfermo. Los números no engañan: Japón es el país más envejecido del mundo: tiene 214 personas mayores de 65 años por cada 100 que aún no han cumplido los 15 años (índice de envejecimiento, datos de 2018). España está en los puestos de cabeza del ranking mundial, con un índice de envejecimiento de 123, el mayor de su historia. ¿Qué pasa con Asturias? Pues que hay 219 mayores de 65 años por cada 100 menores de 15. O sea que Asturias ya está por encima del país más envejecido del mundo, Japón. Y los augurios son más que malos, terribles.Asturias tiene todas las papeletas para convertirse en la región más envejecida del mundo. Datos constatados: el Principado tiene la tasa de natalidad más baja de España (5,6 nacidos por cada 1.000 habitantes) y la tasa de mortalidad más elevada del país (12,92 defunciones por cada 1.000 habitantes). Resultado de conjugar ambos parámetros, que Asturias presenta el saldo vegetativo más negativo de España (-7,33) y que, como también acuden pocos emigrantes (en otras regiones mitigan o incluso compensan la pérdida poblacional) el número de habitantes cae de manera drástica. Tanto así que los expertos del sector auguran que la región perderá 100.000 habitantes (el 10 por ciento de su población) en los próximos 15 años. Un crudísimo invierno demográfico el que se avecina.

l retroceso de Asturias en materia demográfica queda patente al comparar las cifras actuales con las de hace unos decenios. Si en el año 1958 nacieron en la región 19.913 bebés, el año pasado fueron solo 5.785, menos de la tercera parte. Ello porque Asturias tiene también el índice de natalidad más bajo de España: cada asturiana tiene de media 1,03 hijos. Se necesitaría al menos el doble para frenar la caída demográfica.

El grave problema al que se enfrenta Asturias quizá se entiende mejor si se manejan números absolutos: en la actualidad hay en la región 113.921 menores de 15 años, mientras que son 259.614 los mayores de 65 años. Más: hay muchos más asturianos y asturianas mayores de 80 años (91.109) que menores de 10 años (72.742).

Pero es que esto irá a más en los próximos años, de tal manera que, según los datos que manejan el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), en 2033 habrá 315.906 mayores de 65 años y solo 79.969 menores de 15, lo que significará que el índice de envejecimiento se disparará hasta 395, una cifra nunca vista en el mundo hasta ahora.

NEGRO PANORAMA

Este negro panorama se completa al comprobar la edad media de los asturianos: 48,28 años, la más elevada de España, cuya media se sitúa casi cinco años por debajo, en 43,39 años. Esas cifras están tremendamente alejadas de las que registran Melilla (edad media de 35,43 años), Ceuta (37,52), Murcia (40,56), Baleares (41,48) y Andalucía (41,85). Por sexos, la edad media de los asturianos se sitúa en 46,48 años, mientras que las de las asturianas se dispara hasta  49,92. En ambos casos son, con diferencia, las cifras más elevadas del ranking nacional.

¿Hay algo de positivo entre toda esta marejada de números rojos que amenaza con vaciar Asturias? Que parte de la culpa la tiene también la elevada esperanza de vida al nacer (parámetro en el que España es segunda en el mundo, después de Japón), que se sitúa en la actualidad en la región en 79,63 años para los hombres y 85,49 para las mujeres. Y en 82,63 años si se tienen en cuenta ambos sexos. Eso sí, en este último parámetro Asturias solo está por delante de Andalucía, Canarias, Comunidad Valenciana y Extremadura, además de Ceuta y Melilla. Con una particularidad, en el caso de los varones solo Andalucía y las dos ciudades autónomas tienen menor esperanza de vida que Asturias.

LA REGIÓN SUMA 467 PERSONAS CON MÁS DE 100 AÑOS, POR LAS 176 QUE HABÍA EN 2001

Lejos de remitir, la crisis demográfica se acentúa en Asturias con el paso de los meses. Los últimos datos publicados por el Sadei vienen a corroborarlo. Por un lado, en la actualidad uno de cada cuatro habitantes del Principado tiene más de 65 años (el 25 por ciento del total), mientras que únicamente el 11 por ciento de la población tiene menos de 15 años. La pirámide poblacional de Asturias se ha invertido en los últimos 50 años: mientras que en 1970 tenía forma de triángulo asentado sobre su base (donde se sitúa la población de recién nacidos), en la actualidad es justo al revés (hay más ancianos que bebés).

El incremento de la esperanza de vida también tiene su influencia: si en 2001 había en Asturias 176 centenarios, el año pasado eran ya 467. Más: el número de nonagenarios se ha duplicado en lo que va de siglo: 8.271 en 2001 por los 16.791 del año pasado. Y el número de octogenarios ha pasado de poco  más de 47.000 a casi 74.000 en los últimos 18 años.

Pero hay más datos del Sadei recientes, en este caso provisionales y obtenidos a partir de la acumulación de la información mensual: el número de defunciones contabilizadas en Asturias durante los cinco primeros meses del año (5.765) fue superior al de nacimientos (2.176), lo que se traduce en una pérdida de población por causas vegetativas en dicho período de tiempo de 3.589 habitantes. De mantenerse esta tendencia, Asturias, que bajó el año pasado por primera vez de los 6.000 nacimientos, bajaría este año de los 5.000, lo que supondría un nuevo récord (negativo) en el ranking español en la tasa de natalidad (número de nacidos por cada 1.000 habitantes), situado el año pasado en 5,6. Y, por otro lado, la región estaría a apenas tres años de quedarse por debajo del millón de habitantes, una cifra que alcanzó en los primeros años de la década de los sesenta del siglo pasado.

Por otra parte, y también con cifras provisionales, en los primeros cinco meses de este año fueron 1.033 los matrimonios celebrados en Asturias. Son 37 menos que en el mismo periodo de 2018.

La tesis de un discípulo de Otín aporta luz sobre las dolencias asociadas al envejecimiento

Asturias da un paso más para combatir las enfermedades asociadas al envejecimiento. El  biólogo ovetense Víctor Fanjul Hevia defendió el pasado viernes su tesis doctoral, en la que ahonda sobre la progeria (vejez prematura), campo en el que es referente mundial su maestro, Carlos López Otín. El trabajo consistió en caracterizar diferentes modelos animales para comparar el envejecimiento normal con la progeria y “evaluar la importancia relativa de los mecanismos que actúan a nivel local (de tejido) y sistemático (en todo el organismo)”. “Nuestros resultados, además de contribuir a comprender mejor la etiología (el origen) de la enfermedad cardiometabólica asociada al envejecimiento, ponen de manifiesto la importancia de utilizar modelos animales para estudiar las patologías humanas, así como de caracterizarlos exhaustivamente identificando las ventajas que ofrecen y las limitaciones que presentan”, explica.